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Frente al autoritarismo, más y mejor periodismo

Por ~ Publicado el 16 mayo 2019

La demanda contra los periodistas Pedro Salinas y Paola Ugaz, en Perú, causó un gran impacto en las libertades de información y opinión, no solo para ellos, sino que para cualquier otra persona. Afortunadamente el obispo José Eguren desistió de la querella. Pero, en primera instancia, fueron condenados. ¿Qué hacemos los periodistas ante la transgresión de este derecho? Este texto apareció en el boletín #20 de Puroperiodismo. Suscríbete acá abajo para recibirlo en tu correo.

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En octubre de 2018 el obispo de Piura y Tumbes, José Eguren, demandó a dos periodistas peruanos por el delito de difamación agravada y, además, exigió el pago de 60 mil dólares como indemnización. Uno de ellos es Pedro Salinas, autor de la columna de opinión “El Juan Barros peruano”, donde acusó a Eguren de ser un discípulo de Luis Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana y acusado de cometer abusos sexuales en contra de sus miembros, muchos de ellos menores de edad. La otra demandada es Paola Ugaz, por haber escrito siete tuits respecto de la visita del Papa Francisco a Perú.

Eguren ya los tenía entre ceja y ceja. Tres años antes, los periodistas publicaron “Mitad Monjes, Mitad Soldados” (lee un fragmento acá), una investigación que dejó al descubierto los abusos sexuales cometidos, durante más de 45 años, por el Sodalicio de Vida Cristiana. El 8 de abril de 2019 los periodistas fueron condenados a un año de prisión suspendida, condicionado al pago de la indemnización. Pero el 24 del mismo mes, Eguren desistió de la querella interpuesta contra Pedro Salinas. Un día después hizo lo mismo con Paola Ugaz. Ya no hay querella, ni prisión, ni multa ¿El  argumento de Eguren? No quiso afectar la unidad de la Iglesia Católica.

Un informe de la Clínica Jurídica de la Universidad del Pacífico de Perú analiza, a lo largo de sus 36 páginas, la querella interpuesta por el obispo. Las conclusiones vienen a confirmarnos lo que suponíamos: ninguna de las declaraciones emitidas por los periodistas presentaba contenido difamatorio, pues estaban sustentadas en investigaciones cabales. Es más, las declaraciones debían ser protegidas por las libertades de información y opinión, reconocidas por la Constitución de Perú y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Ante la demanda que ella misma define como “autoritaria y antidemocrática”, la respuesta de Paola Ugaz es “hacer más y mejor periodismo”.

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