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Entrevistas

Hassel Fallas: “Las iniciativas para hacer periodismo de datos deben salir de los propios periodistas”

Por ~ Publicado el 7 noviembre 2016

Hoy es una adicta a los datos. Antes era otra la historia. “Creo que soy de la gran porción de gente que estudió periodismo que le tenía fobia a las matemáticas”, dice la editora de la Unidad de Inteligencia de Datos de La Nación de Costa Rica. En octubre de 2016 visitó Chile para participar en un seminario de pluralismo y medios. Ahí aprovechamos de preguntarle sobre sus inicios en el periodismo, sobre el optimismo —“hay inmensas posibilidades para hacer más y mejores cosas”— y sobre el espíritu disruptivo que no nos enseñan a los periodistas.

Foto: Pablo Baeza Contreras.

Foto: Pablo Baeza Contreras.

—Cuando estabas en el colegio, ¿qué te provocaban las matemáticas?
Nunca tuve una buena relación con los números. De hecho, a mí me sudaban las manos cada vez que tenía que hacer un examen de matemáticas. En algún momento de mi vida consideré la posibilidad de ser ingeniera en electrónica o ingeniería en computación. Pero cuando llegué a la universidad y vi que eso estaba plagado de datos, de información, de números, dije “ay no”.

—¿En qué año entraste a estudiar?
En 1998. Era interesantísima la época porque estaba apenas despuntando la internet. Cuando estaba en la facultad de periodismo nos dieron dos cursos de estadística. Y qué curioso: resulta que la estadística la entendí perfectamente. El profesor se encargó de explicarnos muy bien cuál era la utilidad económica y cómo yo podía determinar probabilidades. Y de repente veo que me va muy bien. En un curso de esos me eximí y dije: “Aquí hay algo como raro”. Seguí mi rumbo por el periodismo cultural.

—¿Era más que nada periodismo escrito?
Siempre he sido periodista de prensa escrita. Yo no tenía plaza en La Nación cuando entré el 2006. Estaba ahí como lo que nosotros decimos, un “bateador emergente”. Así cubrí competencias de natación, básquetbol, sucesos. Todo lo que nadie quería hacer. Una vez quedó una plaza libre y me llamó el director del periódico y me dijo: “yo quiero que usted ocupe esta plaza en la sección de economía”. Y le dije: “Pero yo de economía no sé nada”. Además, le tenía pánico a los números. Y el señor me dijo: “Pues aprende”. Y dije: “Está bien, voy a aprender”. Y recuerdo que en aquel momento empieza a darse el tema de la crisis financiera en Estados Unidos.

—Tú escribes que había un problema con el turismo, a propósito de esas crisis. Y que esa es la historia en la que comienzas a involucrarte.
Yo estaba en una conferencia de prensa y nos dan unos datos muy alegres, muy lindos, de que el turismo está funcionando muy bien y que, aparentemente, los norteamericanos no estaban dejando de viajar al país.Estoy escribiendo una nota, el director llega, se acerca, la ve y me dice: “¿Por qué está escribiendo eso? Eso no es así. Consígase todos los datos de entradas mensuales de turistas desde 2005”. Y yo dije: “Dios mío, qué voy a hacer”. La cosa es que los consigo. Me meto a la oficina con él y empieza a enseñarme en un Excel cómo estructurar eso. Eran dos simples columnas de datos: fecha mensual, cantidad de ingreso de turistas. Y cuando ese señor, Alejandro Urbina, empezó a hacer eso, yo empecé a ver el potencial que aquello tenía. Y dije: “Sí, tengo que aprender a usar Excel”.

—Y hasta ese momento cuando alguien decía “hoja de cálculo”, ¿qué se te venía a la mente?
Yo sabía que era una hoja de Excel pero no tenía mayores nociones de que esa herramienta era más poderosa que mi amado Word. Hoy en día el 80 por ciento de los archivos que tengo son hojas de cálculo o archivos de SPSS o de cualquier otro de estos programas para analizar datos. Cuando descubrí esto empecé a ver que acumulando datos, que recopilando, que analizando, que cruzando, podía crear mis propias noticias y ya no era fuente-dependiente.

—¿En ese momento se hablaba de periodismo de base de datos o todavía se hablaba de periodismo asistido por computadora?
Estos términos los empiezo a conocer cuando en 2010 Giannina Segnini, que fue mi jefa de redacción y después fue mi editora, se le ocurrió la genial idea de que iba a trabajar con dos ingenieros. Y entonces, claro, desató mucha curiosidad. Ella contó cuál era la idea: recopilar datos para analizarlos por la propia cuenta. Entonces empezaron a hacer clic muchas cosas.

—Si uno mira en el tiempo son diez años de esos momentos iniciales. ¿Sentías tú o en La Nación que eran pioneros en ese tipo de trabajo periodístico?
Lo que yo personalmente sentía era que teníamos una nueva herramienta tecnológica para hacer mejor periodismo. En el caso de Giannina, cuando empezó la unidad sí tenía una misión de pionera porque lo que ella estaba haciendo no lo estaba haciendo ningún medio en Latinoamérica en aquella época: recolectar la mayor cantidad posible de datos públicos que hubiese en sitios en internet como haciendo solicitudes de información pública. Y luego agarrar toda esa masa de datos y examinar y hacer análisis para ver si se podían encontrar patrones que derivaran en noticia. Y así surgieron varios varios proyectos que fueron abriendo esa brecha y fueron abriendo el camino hacia el desarrollo del periodismo de datos en mi país.

—En tu sitio web te declaras una “optimista del futuro”. ¿Cómo ves ese sentimiento de optimismo en otros periodistas?
Soy optimista porque creo que nunca habíamos tenido tanta herramienta, tanta posibilidad de conectarnos unos con otros por medios gratuitos, tantas posibilidades de contactar fuentes en cualquier parte del mundo, como tenemos ahora. Hay inmensas posibilidades para hacer más y mejores cosas. Si me preguntas por la gente que tengo alrededor, con los que yo trabajo diariamente, los ingenieros y el programador, ellos también son optimistas. Creo que demuestran también que el futuro del periodismo ya no pasa solamente por las manos de nosotros los periodistas sino también pasa por las manos de ingenieros y de programadores. El conflicto que tenemos con el tema de la distribución y Facebook y Google evidencia esa tensión entre periodistas e ingenieros. Y esa tensión que hay sobre el manejo de la información. Veo una nueva generación de periodistas muy crítica, con mucho deseo de aprender de herramientas y con mucho deseo de evidenciar desigualdades. Y esos son los que a mí me alimentan la esperanza. Lamentablemente, veo también otra generación un poco más preocupada por las prisas y por la inmediatez y por la noticia como la comida rápida. Yo sinceramente considero que es una lástima que haya un periodista que se gradúe, que vaya a la universidad, para levantar comunicados de prensa. O para redactar noticias de última hora muy superfluas. Tal vez va a ser muy duro lo que diga pero si te vas a dedicar a eso sería mejor tal vez que lo haga un robot en lugar de un periodista.

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—¿Cómo describirías un futuro sustentable para el periodismo? No sólo en la mentalidad de los periodistas sino que también en la propuesta de un medio de comunicación.
Lo que más debería haber en un medio de comunicación es comunicación. Ahorita estamos en un proceso de transición. Todavía nos falta comunicarnos más y mejor con nuestros lectores, con nuestras audiencias. Todavía nos falta aprender a escucharlos y leerlos mejor. Y por otro lado también hay una fase que también atañe a los lectores. Los lectores hasta hace muy poco tiempo eran un sujeto pasivo. Hoy son productores y consumidores. El futuro va por un trabajo más colaborativo. Y el futuro inmediato va de la mano con esos factores: escuchar mejor a la audiencia, saber canalizar mejor sus necesidades y sobre todo darle a la gente contexto. No subestimar la inteligencia de la gente. Saber encontrar en medio de ese caos de información los puntos que se conecten entre sí y le den un valor añadido e información a la gente.

—¿Qué recomendación harías a periodistas que quieran empezar a trabajar con datos o medios que tengan una redacción muy pequeña y no puedan darse el lujo de armar equipos multidisciplinarios?
Si una organización se plantea que para hacer periodismo de datos necesita tener un equipo, nunca lo va a hacer. Las iniciativas para hacer periodismo de datos probablemente no van a salir de las propias organizaciones de noticias. Las iniciativas para hacer periodismo de datos deben salir de los propios periodistas. Si un periodista descubre y pone esa carita de “guau, yo no sabía que con una tabla pivote yo podía hacer tantas cosa” y descubre que con eso puede crear noticias que lo diferencian del resto, creo que lo va a mover, lo va a impulsar. Va a empezar a sacar publicaciones que van a marcar la diferencia. Y ese tipo de publicaciones que marcan la diferencia no van a pasar inadvertidas por los ojos de ningún editor.

—Y eso aplicaría para cualquier tipo de cambio o innovación que se está dando en el oficio.
Yo creo que sí. En Costa Rica tenemos una frase que dice “es mejor pedir perdón que pedir permiso”. Si vos analizás los medios que surgieron así violentamente, que irrumpieron en el panorama internacional, por ejemplo Buzzfeed o AJ+, es porque son rompedores, es porque no pidieron permiso para romper con las reglas tradicionales. O Pictoline, por ejemplo. La misma actitud deberíamos o debemos de tener los periodistas. El periodista cada vez debe pensar más como uno de estos muchachos que se internan en Silicon Valley y empieza a probar ideas de negocios. Debe pensar más como un emprendedor de noticias. No debe tener miedo a probar. No aferrarse a una sola receta si no lanzar un producto, probarlo, irlo mejorando en el camino. Y si no funcionó, lo dejás. Y vamos a otra cosa.

—Ese espíritu disruptivo a los periodistas nos cuesta asumirlo porque en general no nos forman para eso.
No nos forman para pensar como emprendedores. Nos forman para trabajar en un medio. A mí me gusta definirme como alguien en permanente aprendizaje. De hecho, yo soy una aprendiz perenne. Quiero seguir así por el resto de mi carrera y por el resto de mi vida. En el momento en que vos decís “ah no, es que ya dominé esto, yo soy un experto”, entonces te encerrás en un cuadrito y entonces olvidás y haces a un lado otras posibilidades de aprender con otras personas, de meterte en otros problemas. Por eso le digo a la gente: aprende Excel pero por lo que más quieras no mueras con Excel. Por eso es tan importante trabajar en equipos multidisciplinarios. La visión que tienen los ingenieros y los programadores de periodismo es muy distinta a la que nosotros tenemos. Pero cuando vos juntás todos esos puntos de vista, descubrís nuevas posibilidades.

—¿Cómo describirías tu mentalidad actual en comparación a la mentalidad que tenías antes de ese trabajo tuviste que hacer sobre el turismo en Costa Rica?
En el 2010, cuando empecé a leer sobre este tema digital, dije: “Ugh, esto ya no me sirve. Lo que yo aprendí en la facultad ya está obsoleto. Necesito buscar algo nuevo”. Yo había sacado una licenciatura en comunicación de masas y dije: “Masas. En este momento ya no hay masas”. En este momento lo que hay son públicos atomizados. La estructura de pensamiento como periodista cambió totalmente. Hoy por hoy he tenido que aprender no solamente un nuevo lenguaje para la prensa escrita. Ha sido una transformación completa, de 180 grados de un punto a otro. De aquella odiosa diferenciación que hacíamos entre los periodistas que cubrían prensa escrita, radio, revistas o televisión, hoy en día tenemos que ser un periodista integral, un periodista que tenga esa capacidad de confluir no solamente con la rama del periodismo sino también a entender mejor de ingeniería, a entender mejor el espíritu empresarial, el espíritu emprendedor, y a entender mejor de programación, de diseño, de redes sociales. El periodismo como lo conocimos por lo menos hasta hace 20, 25 años, eso pasó a la historia. Lo de ahora es otra cosa.

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