Entrevistas

Pablo Toro: “A la televisión abierta le queda poco tiempo”

Por ~ Publicado el 8 agosto 2016

En momentos difíciles para la televisión abierta, Chilevisión en su horario prime del domingo comenzó a exhibir la serie “Bala Loca”, thriller investigativo de la casa productora Filmosonido cuya escritura estuvo a cargo de los guionistas Gonzalo Maza, Pablo Toro y el productor David Miranda. Desde que la idea ganó un fondo CNTV a los guiones finales (elección de casos, modelamiento de personajes, progresión dramática, etc.) hubo un proceso de un año de escritura. Pablo Toro, escritor y guionista de series como “La Ofis” y “Los 80″, nos comentó cómo fue esa etapa y qué evaluación hace del resultado.

Pablo Toro. Foto: Patricia Rivera

Pablo Toro. Foto: Patricia Rivera

– ¿Cómo nace la idea y organizan la posterior escritura de la serie?
Un día me llama [Gonzalo] Maza y me dice “ya, tenemos que hablar”. Vamos a Filmosonido y conversamos con Marcos de Aguirre, el jefe de Filmosonido, y con David Miranda. Ellos se habían ganado un CNTV con una serie que se llamaba “Entero Quebrado, la historia de un periodista en silla de ruedas. Era otro enfoque que le habían dado, era una serie dramática. Nosotros encontramos muy interesante al personaje y había algunos indicios de tensión de corrupción en la primera versión de capítulo, pero dijimos “no, esto hay que convertirlo, hay que tomar el tema de la discapacidad en el personaje pero hay que convertirlo en un elemento más”. El único pie forzado era que Marco había creado este personaje que era reflejo de su propia vida; está en silla de ruedas desde el año 87.

—¿Cómo fueron modelando a Mauro Murillo, el protagonista?
A ver, para construirlo fue fundamental estar cerca de Marco. Porque meterse en un tema como la cotidianidad de una vida en silla de ruedas sin conocerlo de cerca es obviamente un caldo de cultivo para inventar y hacer algo que se sienta poco verdadero. Marco fue súper abierto en contarnos todos los detalles, desde las cosas más difíciles como la intimidad hasta los detalles prácticos que tienen que ver con manejar, ir al baño o con moverse por la calle en lugares que no están habilitados para sillas de ruedas. La frustración que eso genera pero, al mismo tiempo, la disposición a no hacer de la discapacidad el centro de tu identidad. A Murillo al principio le cuesta eso, esa es la razón por la que no quisimos agarrarlo justo después del accidente sino que tres años después. No queríamos convertir la historia en una historia de superación de la discapacidad, queríamos que el tipo asumiera que de aquí en adelante así era su vida e incorporara esto a su ambición. En este caso periodística, que es la forma que tiene para intentar salvarse a sí mismo.

— ¿Cómo eligieron los casos periodísticos que mueven la trama?
 A la hora de elegir los casos nos interesaba que tuvieran resonancia con lo que ha pasado en Chile en los últimos años, pero dar un paso más allá. Hacer una suerte de Chile futuro pero plausible. Nos sirvió la asesoría de varios periodistas, tanto de medios independientes como de medios grandes para hacer más tangible esa especulación sobre cuáles son los casos que podrían reventar en unos dos o tres años más. Por ejemplo, la legalización de la marihuana no es una realidad tangible aún en Chile, pero en la realidad de la ficción está a la vuelta de la esquina casi. El tema de la Isapre aún no ha explotado, pero puede que lo haga. Nos movíamos en el límite de lo comprobable y especulativo. Esa es parte también de lo que hace a la serie propositiva, porque si fuera sólo un reflejo de lo que ha pasado, si hubiéramos hecho el caso Penta tal cual, no creo que hubiese generado el mismo interés.

—“Bala Loca”, además de los códigos del género thriller como en otras ficciones nacionales, refleja un país bastante oscuro. ¿Hay una cierta mirada pesimista acerca de Chile?
Si, en el caso de Bala Loca sí. En el caso de “Los 80” eso venía dado también por la época. No hay forma de narrar los ochenta en Chile sin esa gota de oscuridad. También tiene que ver con el género y con el estilo narrativo, porque si tú ves las teleseries de la tarde también hay un tono casi falsamente optimista. No sé si todas las ficciones están en ese registro tan oscuro. Pero cuando estás narrando una historia sobre corruptos y periodistas fracasados, tiene que tomar ese tono (ríe). En realidad, por parte de nosotros había un interés narrativo en el género, de las series que hemos vistos los últimos años y las películas que nos gustan como “Todos los hombres del presidente”, películas del género periodismo como “Spotlight” o “Millenium”.

» Hay una mirada súper podrida de Chile en “Bala Loca”, sin duda. De la familia, de la vida interna del personaje, de la intolerancia de la sociedad hacia todos. No sólo la discapacidad, que es lo más obvio pero, pero también el rechazo de la gente cuando uno cruza la vereda. Si te vai del periodismo a la farándula todos los periodistas te van a odiar, si te vai de la farándula al periodismo los de la farándula te van a decir que eres un snob. En fin, no hay cómo ganar. Mauro no tiene cómo ganar.

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— ¿Qué tal ha sido tener de casa emisora a Chilevisión?
Nos ayudó mucho el hecho de que fuera con Time Warner porque la directiva es gringa y no les va ni les viene los temas de la idiosincrasia local, no les importa si hablamos de un empresario corrupto, porque no tienen un vínculo directo con nuestra sociedad y eso nos ha hecho súper bien. En Chile siempre ha existido precedencia del derecho a la honra por sobre la libertad de expresión y en otras culturas no es así. Se defiende más la libertad de decir lo que quieras y después ver qué pasa. Y que es un poco lo que ocurrió con el PPD y ahí está esa tensión, hasta un partido progresista cae en eso.

—Fue muy graciosa la carta enviada…
Si, hay anécdotas divertidas, como que la Clínica Alemana había prestado locaciones para filmar, pero cuando cacharon que Mauro no se mejoraba, no quisieron (ríe).

— ¿Cómo has recibido los resultados del rating, el cuarto lugar?
Nos hubiese gustado más, pero no esperábamos más. Yo por lo menos no tenía demasiada expectativa de que fuera a ser un hit, ni que fuera a ser masiva. Siento que los hábitos televisivos en Chile están más orientados a entender la televisión como algo liviano que te acompaña en la tarde, mientras comes con tu familia. Cuando hay una serie que se pone un poco más seria hay mucha gente que rechaza eso porque siente que tiene demasiado de eso en sus vidas y no quiere verse reflejado en la televisión. Entonces, yo creo que “Bala Loca” puede ganarse una audiencia mayor pero necesitaría tiempo, una segunda temporada. O sea, igual también hay que guardar las perspectivas, porque marcar 7, 8 puntos de rating igual son más de 300 mil personas que están viendo la serie.

—Mucho éxito en Twitter también, que es el nicho de la serie…
Sí, “Bala Loca” es una serie de nicho. Me carga la palabra porque está lleno de productores de televisión que rechazan la idea porque es muy “anichada”. Entonces la palabra “anichado” se ha convertido en un sinónimo de “no nos arriesguemos y hagamos lo mismo de siempre”. Incluso gente que puede ser muy buena individualmente entra en un ciclo de mediocridad. A mí me pasa después de haber escrito algunas teleseries, ¡¡¡que escribir cien capítulos de lo que sea, es un crimen!!! Las lógicas de producción de los guionistas son agotadoras, los productos decaen por eso. Hay también un problema con la noción de contenidos para adultos. Se están dando teleseries de las 8 de la tarde en la noche. Yo creo que hay un problema de no tomar riesgos. Eso es lo que yo he visto y lo que he recibido y es la razón de porqué renuncié a Canal 13 antes de escribir “Bala Loca”. Porque sentía que estábamos haciendo una teleserie igual a la otra. Podían cambiar las planas ejecutivas pero las ideas seguían siendo las mismas, no había mayor interés en hacer series,  que es el género que a mí me interesa. Lo mismo pasa en TVN. Por ejemplo, uno ve que están privilegiando las teleseries bíblicas por sobre buscar ideas. Yo escribí una serie para TVN este año que se llamaba “Por fin solos”. Era una serie de parejas, tenía súper buenos actores, estaba Daniel Muñoz, Benjamín Vicuña, la Elisa Zulueta, la Francisca Gavilán. Era una comedia chiquita pero bien hecha y TVN no la promovió, no la empujó. La sacaron del aire en la mitad de la temporada o sea una falta de respeto absoluta y eso lo que hace es desmoralizar a la gente que está adentro.

— ¿Cómo percibes la crisis de la TV abierta ahora y la relación en la industria entre creativos y productores?
Lo que se necesita es un cambio de mentalidad. TVN por ejemplo necesita un cambio de paradigma con respecto de lo que es la televisión pública, cambiar la lógica del autofinanciamiento y de tele comercial, si eso ya no funcionó. Están marcando 5 puntos, la gente desprecia al canal. Estamos en un momento muy malo. Puede que algunos programas sigan marcando bien, puede que las teleseries de Mega marquen igual 25 puntos en la tarde y eso, pero… He visto una cantidad de proyectos, series interesantes siendo rechazadas, en base a todo tipo de argumentos, unos atendibles, otros ridículos. Veo la predominancia que hay de los departamentos de estudio y de los focus group sobre las decisiones creativas. Es una cuestión horrible. Porque una cosa es tomar el focus group como herramienta de trabajo y otra cosa es convertirla en el centro y tratar de moldear a los guionistas y a los creativos del proyecto para ajustarse a lo que el focus group concluye. Hay una serie de vicios que se consolidaron con el tiempo. Van a pasar muchos años antes de que eso cambie. Necesita quizás un cambio generacional de ejecutivos, no sé. 

—Y parece que lo canales no se hacen conscientes de la fuga de la audiencias a otras plataformas…
Hay también hay un problema con la medición de audiencia, que es cada vez más potente. No están considerando contenidos online, visionado en Youtube, no están considerando un montón de cosas que son ajustables. Como que no hay una voluntad política de hacerlo tampoco. No les conviene. Creo que de verdad a la televisión abierta le queda poco tiempo. De aquí a unos años todos vamos a estar viendo tele en el computador. Entonces se están aferrando como al paradigma antiguo, a los últimos estertores y eso es un poco triste de ver. Y uno también está en esa máquina…

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—Se dice que en las duplas de guionistas uno se pasea y el otro escribe. ¿Cómo funcionó la dupla con Gonzalo Maza y cómo entra David Miranda en el proceso de escritura?
Con Gonzalo teníamos una oficina chica en Filmosonido, que la teníamos tapada entera de papeles. Desarrollamos un método —esto no lo debería decir— para escribir una serie policial en la que teníamos los hechos del crimen y decidimos abordarlos desde cuatro perspectivas distintas: lo que saben los perpetradores del crimen, lo que saben los periodistas de En Guardia, lo que sabe la policía y lo que sabe la opinión pública. Dentro de esos cuatro canales íbamos poniendo los pedazos de información y lo íbamos nivelando para que se ajustara a la progresión dramática. Ese trabajo fue una locura.

» Acumular y acumular datos y pasarlos por este filtro. Después empezamos a escribir. Nos dividíamos los capítulos. Entonces escribíamos: él escribía el uno yo escribía el dos, él escribía el tres y yo escribía el cuatro. Nos pasábamos los capítulos, nos hacíamos una corrección, nos devolvíamos y eso después lo mandábamos a David Miranda que daba el corte final del capítulo. Al final hicimos una corrección general de todos los capítulos con David. En total fue un año de escritura.

— ¿Algún personaje directamente basado en alguien real?
Nosotros hacíamos lo que en literatura se llama Composite Charachter, personaje compuesto, en que tomas elementos de dos o tres personajes de la realidad, más una biografía que tú haces del propio personaje. Claro, hay gente que ve en Torres Becker a Lagos Weber, la Alejandra Matus en la Patricia Fuenzalida y yo no puedo negar que estén ahí, absolutamente están ahí pero, a la vez, hay mucha creación. Hay gente que dice que Mauro es Julio César Rodríguez, otros ven a Ricarte Soto, que la Antonia es la Marlén Eguiguren, pero honestamente nosotros nunca tuvimos un referente específico para ningún personaje. Efectivamente, todos estos nombres salieron en el proceso pero se trataba de darle identidad al personaje.

— ¿Algún periodista a quien agradecer?
Sí, claro. A Ciper, a Francisca Skoknic y a Mónica González que fueron muy amables con nosotros. Nibaldo Mosciatti también. Bueno, hablamos con varios pero ellos nos aportaron bastante.

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