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Juan Francisco Riumalló: “Es poco probable que los parlamentarios se autofiscalicen”

Por ~ Publicado el 5 octubre 2011

El periodista de Contacto, autor del reportaje sobre las irregularidades en la entrega de pensiones a exonerados políticos, cuenta detalles del proceso de investigación que comenzó a fines de febrero. Cuatro estudiantes de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado participaron en el trabajo de revisión de carpetas con antecedentes.

El reportaje "Pensiones bajo sospecha" se emitió el martes 4 de octubre de 2011 | Captura: Canal 13

“Pensiones bajo sospecha”, el último capítulo de la temporada 2011 del programa “Contacto” de Canal 13, reveló presuntas irregularidades en el programa de pensiones a exonerados políticos, al constatar como algunas personas que no cumplen los requisitos han sido beneficiadas. Según el reportaje, cuatro parlamentarios habrían firmado certificados donde se comprobaría la irregularidad: el diputado Sergio Ojeda (DC) y los senadores Isabel Allende (PS), Juan Pablo Letelier (PS) y Alejandro Navarro (MAS). El presidente de la CUT, Arturo Martínez, también habría avalado algunos documentos.

El periodista Juan Francisco Riumalló, autor del reportaje y profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado, cuenta que el tema estaba presente desde el año pasado, pero que sólo a fines de febrero comenzó la investigación formal.

“En un primer momento nos decíamos: ‘Oye, ¿te imaginas encontrar un certificado o dos certificados?’. Finalmente encontramos 200 certificados”.

“Tiempo atrás recibimos la denuncia de Raúl Celpa (Presidente de la Agrupación Unitaria de Exonerados Políticos), respecto a que había ciertas irregularidades en la asignación de pensiones o calificación de exonerados políticos. Esta denuncia venía desde los propios beneficiados que sentían una injusticia tremenda en términos de que habían personas que estaban siendo calificadas y que probablemente nunca habían trabajado, nunca habían sido despedidas”.

Ese antecedente motivó el inicio del trabajo. Riumalló cuenta que con la Ley de Transparencia hicieron el pedido para acceder a las carpetas que contienen los antecedentes de 275 mil personas que han solicitado una pensión del Estado, argumentando un despido durante la dictadura. El periodista contó con el apoyo de seis ayudantes de investigación, entre ellas cuatro estudiantes de la Escuela de Periodismo de la Universidad Alberto Hurtado.

“En un primer momento nos decíamos: ‘Oye, ¿te imaginas encontrar un certificado o dos certificados?’. Finalmente encontramos 200 certificados. Eso nos dio mucha más fuerza para seguir adelante en la investigación”.

Algunas carpetas constaban de 500 páginas; otras, de 20. Las fuentes expertas de la investigación, cuenta Riumalló, fueron abogados y varios dirigentes de los exonerados. “Uno lo que hace es buscar información y otra cosa es entender qué es lo que tienes que buscar. Y eso, de buenas a primeras, es difícil que en este tipo de casos lo sepas de antemano, porque son documentos muy difíciles de entender a simple vista”.

—¿El chequeo de los archivos es lo que tomó más tiempo?
Había que ser súper cuidadosos porque en primer lugar había que entender qué significaba cada uno de los documentos que íbamos a encontrar en estas carpetas.Y por otro lado estaban estas pruebas y antecedentes que eran los que tenían que presentar los postulantes, que iban desde finiquitos, declaraciones juradas, certificados. Lo que más nos tomó tiempo fue empezar, porque teníamos que tener muy claro entender qué era lo que íbamos encontrando en las carpetas, para no cometer errores, para no pensar que estábamos descubriendo algo que era terrible y en verdad no lo era.

“Los fiscalizados, los puestos en tela de juicio, son los parlamentarios. Por lo tanto, es poco probable que ellos mismo se autofiscalicen”.

—¿Qué repercusión esperas que tenga el reportaje?
Es un tema incómodo y doloroso, porque creo que hay que hacerse cargo del dolor de cientos o miles de personas que fueron exoneradas en su momento y han vivido verdaderos dramas, personas que han muerto sin recibir una pensión reparatoria. Luego, hay que hacerse cargo de investigar. Nosotros somos periodistas, no somos ni jueces ni fiscales ni abogados. Tomamos una muestra, hicimos una investigación, arrojó estos resultados y me parece que deberían dar pie a una investigación mayor en la que tome parte el Consejo de Defensa del Estado, la fiscalía. Por otro lado, que la Cámara de Diputados establezca responsabilidades políticas por medio de una comisión investigadora; creo que es lo mínimo. Ahora, como suele suceder en este tipo de casos, los fiscalizados, los puestos en tela de juicio, son los parlamentarios. Por lo tanto, es poco probable que ellos mismo se autofiscalicen. Y esto es un tema que atraviesa los conflictos de intereses en el Parlamento y es importante que salga a la luz pública.

 

AYUDANTES EN LA INVESTIGACIÓN: ADOPTANDO LA RIGUROSIDAD

Seis estudiantes universitarias participaron en la investigación del reportaje; cuatro de ellas cursan cuarto año en la Escuela de Periodismo de la UAH y son alumnas de Juan Francisco Riumalló en el Taller de Medios: Televisión. Margot Anacona cuenta que poco antes de finalizar el primer semestre se reunieron con Riumalló y Soledad Millar para conocer en qué consistía el trabajo. El periodista les exigió, recuerda Valeria Bastías, “compromiso y seriedad”. Junto a Francisca Pacheco y Rossana Farfán comenzaron a revisar la documentación que acreditaba la condición de exonerado(a) político(a) de una persona.

La experiencia supuso tensiones propias de la vida estudiantil: el semestre se cerraba y las estudiantes debían compatibilizar sus tiempos. Para Valeria Bastías el mayor aprendizaje fue la rigurosidad. “No bastaba con encontrar treinta o cincuenta casos, teníamos que revisar mucho más y asegurarnos de que le estábamos entregando información precisa, completa y útil al periodista realizador”.

Tanto Rossana Farfán como Francisca Pacheco rescatan la posibilidad de incursionar en el periodismo de investigación y revalorizar el rol del periodismo. “Aunque cueste sacar a relucir temas como estos e incluso puedan llegar a ser censurados, aún persiste –y debe persistir- ese afán de buscar la verdad”, dice Pacheco. (Lee sus testimonios completos).

“La experiencia fue alucinante”, asegura Juan Francisco Riumalló. “Verlas a ellas trabajando en sus ratos libres, en periodos de exámenes, con pruebas, con los mismos trabajos que yo les doy —que son muy complicados muchas veces—, fue una satisfacción tremenda. Saber que ya están haciendo periodismo de verdad cuando tienen 20, 21 años, y verlas así de motivadas fue una tremenda satisfacción. Te diría que fue lo mejor de este reportaje”.

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